"Saboreo la vida", un proyecto pionero que busca mejorar la calidad de vida de personas con discapacidad grave
- Ciudad San Juan De Dios
- 8 abr
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La Fundación Unicaja ha seleccionado en su convocatoria de Acción Social 2026 el proyecto

“Saboreo la vida”, una iniciativa pionera destinada a mejorar la calidad de vida de personas con discapacidad intelectual gravemente afectada y trastornos de la deglución mediante un protocolo estructurado de estimulación de la parte sensitiva y motora de la zona oral, obteniendo un gran impacto en el bienestar emocional de la persona.
El programa se llevará a cabo durante 2026 en la Ciudad San Juan de Dios (Alcalá de Guadaíra, Sevilla), donde un equipo interdisciplinar implementará esta intervención innovadora con el objetivo de favorecer experiencias significativas relacionadas con la alimentación en aquellos usuarios con trastornos en la deglución, que presenten dificultad o imposibilidad para tragar alimentos sólidos o líquidos.

El proyecto, liderado por Fátima Jiménez Roldán y Marina Hernández Reina, propone evaluar los efectos de la estimulación gustativa, táctil, térmica y motora en personas con discapacidad intelectual gravemente afectadas, además de presentar trastornos en la deglución.
A través del uso de texturas alimentarias seguras, como textura burbuja o preparados adaptados (texturizados), el estudio explorará la mejora en la calidad de vida y el incremento de la participación social en contextos vinculados a la alimentación. Además, busca la optimización de la función deglutoria, reduciendo los riesgos asociados a esta actividad y mejorando el bienestar biopsicosocial de personas gravemente afectadas en su entorno.
El proyecto se desarrollará bajo estrictos criterios éticos, priorizando el bienestar y la seguridad de cada persona, respetando siempre su asentimiento o disenso conductual, especialmente relevante en personas sin comunicación verbal.

“Saboreo la vida” representa una oportunidad única para preservar la dimensión sensitivo-motora, afectiva y social de la alimentación, incluso cuando la ingesta no es posible. El procedimiento permitirá facilitar experiencias placenteras asociadas al gusto, textura y temperatura de los alimentos, favorecer la autorregulación emocional y reducir el aislamiento social, fomentando así las interacciones positivas con el entorno de la persona.
Además, los resultados podrán incorporarse a los protocolos asistenciales del centro, generando conocimiento aplicable a otros servicios que atienden a personas con grandes necesidades de apoyo.
El respaldo de la Fundación Unicaja reafirma su compromiso con proyectos que promueven la inclusión, la mejora de la calidad de vida y la innovación en el ámbito social y sanitario.




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